Lotte Reiniger

Lotte Reiniger fue una figura única e irrepetible dentro de la Historia del Cine. Cultivó, hasta llegar a alcanzar la más absoluta perfección, un arte singular: el de las siluetas recortadas y luego animadas gracias a la cámara cinematográfica. Provista de un par de tijeras y papel negro era capaz de crear universos hechizados, criaturas maravillosas, zarzales encantados, cigüeñas negras, mágicas mantillas voladoras, hacer crecer palacios voladores desde la nada, o demonios malévolos que nos acecharan por siempre. Nació en 1899, en el barrio de Charlottenburg, en Berlín. Tuvo una larga vida, a la que ella contribuyó a dotar el mundo de belleza y encanto. Junto a su marido, Carl Koch, compañero inseparable y sostén técnico de la mayoría de sus filmes, realizó más de cuarenta películas, todas con la técnica excluyente de las siluetas recortadas. Y casi todas ellas fueron cortometrajes excepto un único y excepcional largometraje: "Las aventuras del príncipe Achmed", el primer largo de animación de la historia. A los ochenta y dos años, muere en el pueblo de Dettenhausen, ubicado en la en la región de Tubinga, en el centro de Alemania. Más allá de la importancia que posee su obra dentro de la historia del cine de animación y de la fascinación que produce su visión, lo cierto es que los filmes de Lotte Reiniger sirven también como un estupendo vehículo para introducirnos en el análisis y conceptualización de tres de los modos expresivos cinematográficos más interesantes y singulares: los llamados cines de "vanguardia", "abstracto" y "experimental". Al combinar lo actual de siluetas perfectamente recortadas, con bordes nítidos, que dejan presumir perfectamente la organicidad de las figuras presentadas, pero, a la vez, sustrayéndole a esas mismas figuras los atributos diferenciales, los detalles que nos permitirían reconocerlas como totalidad, Reiniger pone en evidencia lo que otros dispositivos cinematográficos disimulan: la tensión entre lo orgánico y lo inorgánico, entre lo representativo actual y la imagen virtual que solo habita en nuestra imaginación, en nuestras mentes. Es esa tensión, que se despliega sobre la idea de Movimiento, la base común que liga a la vanguardia con la abstracción y a estas dos con el incómodo término de "experimental". Lo cierto es que las películas de Reiniger sugieren más de lo que muestran. Hacen estallar, en los momentos precisos, unos ojos por donde todo el amor o todo el odio se precipitan. Ocultan o velan esos detalles que nos harían conferirle a sus criaturas características "realistas". El arte de Lotte fue el de renegar de la lógica utilitaria del realismo convencional, aquel que constituye nuestra torpe realidad cotidiana, para potenciar aún más los afectos, la pasión y la emoción. Sus aventuras son las de un alma errante en busca de la intensidad de la luz. (via)




"The Little Shimney Sweep" (1954)



"Jack and the Beanstalk," (1955)

CHC
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