Caroline Leaf

En 1984 se reunieron en Los Ángeles 50 críticos y cineastas nombrados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Holywood para determinar cuáles eran las mejores obras de animación de todos los tiempos. Caroline Leaf y su obra "The street" quedaron en segundo lugar, por delante del mismísimo Walt Disney.

Caroline Leaf ha conseguido a través de la investigación, la experimentación y la aplicación de técnicas artesanales la conservación de un cine animado que permanece muy lejos, de las maneras comerciales adquiridas a través de los programas informáticos. A lo largo de su vida ha acumulado cerca de un centenar de importantes galardones internacionales y ha creado algunas de las películas más emocionantes de la historia de la animación.

Desde niña, Caroline Leaf (Seattle, 1946) era una lectora compulsiva con una insólita facilidad para contar historias a través de sus dibujos. Animada por sus padres, estudia Artes Visuales en el Radcliffe College de la Universidad de Harvard, donde toma contacto con el cine de animación y, pese a sus iniciales suspicacias, descubre las posibilidades comunicativas y expresivas que le ofrece la animación. Allí desarrolló una técnica propia valiéndose de un material atípico, hasta entonces jamás utilizado en ese tipo de cine: la arena de playa.

Sus investigaciones en el cine de animación con arena dan su fruto en su primer trabajo, de su época de estudiante, "Sand or Peter and the wolf" (1969). Su temprana experimentación en el campo de la animación le vale una beca en Harvard y la posibilidad de rodar su segunda película, "Orfeo" (1972), en la que trabaja con pintura sobre cristal, técnica que vuelve a emplear en su tercera pieza, "How beaver stole fire" (1972). En ese mismo año se muda a Canadá, invitada por la National Film Board of Canada, un centro público de producción cinematográfica cuya misión es fomentar la creación audiovisual sobre temas autóctonos y que permite a los artistas un elevado grado de libertad creadora. En este entorno, Leaf puede desarrollar sus historias a la vez que va introduciendo novedades en sus películas, como la incorporación del diálogo y, posteriormente, el color. Caroline se involucra e identifica con este ambiente y llega a adoptar la nacionalidad canadiense.

Uno de los proyectos más interesantes de esta época es su película "The owl who married a goose" (1974), un verdadero trabajo de investigación sobre el terreno. Leaf viaja al Ártico, donde convive con un poblado esquimal y adapta una leyenda popular que, a lo largo de los años, había permanecido intacta en la comunidad esquimal. Mientras estaba allí, percibió que las mujeres esquimales tenían el talento de imitar perfectamente los sonidos de los animales de esas latitudes, porque de pequeñas habían acompañado a sus padres en las cacerías, en las que, para atraer a los animales, reproducían sus sonidos. Así, tras animar la película en Montreal valiéndose de la técnica de pintura sobre cristal, Leaf decide volver al Ártico e incorporar sonido a su pieza de animación. El resultado: seis ancianas sentadas en torno a un micrófono reproduciendo los sonidos de las especies que pueblan el ártico.



"The owl who married a goose" (1974): Esta versión carece del sonido original.

Con el trabajo de recuperación de la leyenda esquimal consigue 11 premios, pero es con sus dos películas siguientes cuando le llega el reconocimiento internacional. "The street" (1976), que recoge un cuento de Mordecai Richler sobre las reacciones y sentimientos de una familia ante la abuela moribunda, cosechó 22 premios y quedó segunda en el ránking de las mejores películas de animación de todos los tiempos en los Animation Olympics de los Ángeles de 1984, desbancando al mismísimo Walt Disney. Para esta obra, Leaf recurre a una mezcla de pintura con glicerina, material que da una fluidez y una textura semejante a trabajar con arena.

En "The metamorphosis of Mr. Samsa" (1977), Leaf intenta crear una atmósfera a través de la arena, enfatizando las sombras y reduciendo al máximo los detalles, para intentar transmitir el complejo y misterioso mundo de los relatos de Kafka, trabajo que le valió diez premios más.




"The Metamorphosis Of Mr Samsa" (1977)

Tras el enorme éxito de sus obras, decide abrirse nuevas posibilidades con la colaboración con otros artistas. Por ello, se une a Veronica Soul, una cineasta experimental con la que crea "Interview" (1979), un ejercicio de búsqueda en el que las dos mujeres plasman sus percepciones sobre la otra a través de sus propias técnicas de animación. Más adelante, también prueba suerte con el documental en "Kate and Anna McGarrigle" (1981), pero encuentra dificultad de crear el ritmo adecuado y acusa la falta de flexibilidad de la cámara, problemas a los que no se había enfrentado antes cuando trabajaba en la animación. De esta manera, vuelve a la animación con "An equal opportunity" (1982), y en 1986 realiza la adaptación de dos leyendas chinas y mexicanas, sin abandonar su voluntad de experimentación.

En "Two Sisters" (1990), innova en la técnica de rascar sobre la película de 70 mm para crear potentes imágenes que ganan en expresividad al reproducirlas en 35 mm. Recupera esta técnica en "I met a man" (1991), un clip de un minuto de duración que ideó para la MTV.

En 1991, tras diecinueve años, abandona la National Film Board of Canada en la que ha trabajado no sólo como diseñadora o dibujante, sino también como adaptadora, guionista, animadora y directora de sus películas, a la vez que ha desarrollado las tareas de edición o sonido. Caroline Leaf decide entonces depositar todas sus energías en su faceta de pintora, para lo que ubica su estudio en Montreal.

Sin embargo, no abandona la animación, puesto que sigue desarrollando sus técnicas en los diferentes anuncios de 30 segundos que crea para diferentes empresas, tareas que no le impiden seguir pintando.

Actualmente, reside en Inglaterra, desde donde se le reclama como jurado en numerosos festivales de animación o se le solicita que acerque sus originales y personales técnicas a través de talleres de creación para jóvenes (y no tan jóvenes) amantes del cine de animación.


El poder de la imaginación

Caroline Leaf se desmarca de las tendencias actuales del cine de animación digital y reivindica su labor de artista en contacto directo con los materiales. El resultado de imprimir esta técnica artesanal es una pieza de animación fresca, viva, única y personal, en la que la arena y la pintura cobran vida y movimiento, a la vez que transmiten historias de alto voltaje emocional. Un cuarto oscuro, una cámara fija y un cristal sobre el que deposita y manipula granos de arena o gotas de pintura: esto es lo único que Leaf necesita para crear sus historias. (via)

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