Ivan Ivanov-Vano

Nacido el 08 de Febrero de 1900 - Moscú, Rusia y fallecido en Moscú, el 20 de Mayo de 1987.
El Caballito Jorobado (Konek-Gorbunok, 1976) quizás sea la obra maestra de su director Ivan Ivanov-Vano, injustamente desconocido en occidente Ivanov-Vano es uno de los mas grandes directores de animación de todos los tiempos, considerado el Walt Disney de la animación Rusa por realizar, como este, adaptaciones de cuentos populares. Lo sorprendente del desconocimiento de Ivanov-Vano es que en su obra hay un evidente interés por llegar al gran público, es decir, es una obra perfectamente accesible para públicos de cualquier edad y condición.
Sirvan estos dos ejemplos para tratar de entender cual es la importancia real de Ivanov-Vano dentro de la animación mundial:

Hayao Miyazaki, en unas declaraciones confiesa que no le gustan las películas de Disney. Cita como sus influencias esenciales al francés Paul Grimault y al soviético Ivan Ivanov Vano, así como al largometraje japonés Hakujaden (1958).

Isao Takahata, preguntado sobre las películas que le han marcado cita a dos hitos de la animación Rusa “El caballito Jorobado” de Iván-Ivanov y “La Reina de las Nieves” de Lev Atamanov. (via)




"Seasons" (1969) Directed by Ivan Ivanov-Vano and Yuri Norstein.



La Batalla de Kerzhenets Por David Flórez

En la historia de los países del este de Europa, hablemos de Polonia, de Hungría, de Serbia, de Bulgaria o de Rusia, existe un mito fundacional común, o mejor dicho dos mitos fundacionales que se mezclan entre sí, sin los cuales es imposible entender la forma en que Europa Oriental se ve a sí misma... y ve a Europa Occidental.

Por un lado, está la consciencia de pertenecer a Europa, de ser el baluarte de Europa, el rompeolas contra el cual se han estrellado oleada tras oleada de bárbaros, aun cuando algunos de estos pueblos orientales fueran, en origen, parte de estos bárbaros, gente de fuera de la frontera, una frontera que sólo se trasladó más al este tras el asentamiento y civilización de estos pueblos. Pueblos bárbaros, pueblos enemigos, por tanto, cuyo nombre ha cambiado de nombre a lo largo del tiempo (germanos, hunos, eslavos, ávaros, jázaros, húngaros, búlgaros, cumanos, pechenegos) y que, en la última versión, la construida en los siglos XIV y XV, se ha encarnado en turcos y tártaros. Unas invasiones que han conseguido finalmente doblegar a estos países fronterizos de Europa, los Balcanes en el caso turco, Rusia en el caso tártaro, pero en cuya conquista han perdido las fuerzas, permitiendo el sacrificio de estos países fronterizos que Europa Occidental continuase su evolución sin interrupciones externas.

Por otra parte, se halla asimismo la consciencia de que ese sacrificio nunca ha sido reconocido. Mucho peor, que Europa Occidental nunca ha pensado en Europa Oriental como un igual, sino como un inferior, como pueblos y naciones indistinguibles de los bárbaros que aguardaban al otro lado de la frontera, gentes extrañas y sin civilizar que sólo merecían la conquista, la desaparición en el seno de la verdadera Europa... o el exterminio a manos de sus ejércitos, como habría de ocurrir en tiempos del tercer Reich y la guerra brutal desencadenada por Hitler.

Todo junto, o todo revuelto, si se prefiere, contribuye a que los países del este compartan una cierta cultura del pesimismo. En la historia, en el mito, en la tradición de esos países, no importan las batallas que se libren, no importan las guerras que se combatan. Al final la derrota es segura, sea a manos de los enemigos, los bárbaros, o de los amigos, el mundo civilizado. Lo único que queda, aún cuando sea un consuelo vacuo y huero, es el heroísmo, la certeza de haber luchado hasta el final, de no haberse rendido, aún sabiendo que el resultado, la derrota, estaba ya decidido de antemano.

El corto de Yuri Norstein (en colaboración con Ivan Ivanov-Vano) que se analiza aquí no es otra cosa que la narración de una de esas batallas olvidadas, una más en la que los ejércitos de, tal y como se llamaba antaño, la Santa Rusia marcharon hacia el este contra los enemigos provenientes de las estepas, los mongoles, que habían conquistado el mundo entero, diferentes en raza, lengua y religión, sólo para ser aplastados y destruidos.

Como corresponde a una leyenda, a un mito que hunde sus raíces en los más profundo de la historia y la cultura rusa, un tratamiento demasiado cartesiano y realista, o su opuesto, un tratamiento mas cool o flashy, tipo historieta o El señor de los Anillos, habría constituido una suerte de traición. Norstein y su equipo, por el contrario, optan por resaltar el ambiente de cuento, de mito, de algo viejo y querido, aprendido de niño, que se lleva consigo toda la vida pero que, al mismo tiempo, ya no pertenece al mundo en que se habita.



Para ello, los personajes, los edificios, los paisajes, han sido extraídos de iconos y frescos del medioevo ruso, incluyendo en los diseños las grietas que el tiempo produce en la pintura y las paredes, el difuminado del contorno de las figuras o la paleta antinatural y envejecida de los pintores de aquella época. Esta identificación de la pantalla con un espacio pictórico llega al extremo de adoptar la bidimensionalidad del icono y el fresco ruso, desprovisto de perspectiva realista, de manera que las figuras parecen deslizarse sobre la pantalla en vez de moverse libremente por ella, sin que los animadores se preocupen por disimular este aparente defecto.

En un caso que podríamos llamar extremo, durante una escena que tiene lugar en el interior de una catedral, con la puerta del templo en el centro de la pantalla y las líneas de fuga del edificio convergiendo en ella, se obliga a los personajes a deslizarse por las paredes sin que en ningún momento lleguen a cruzar el espacio arquitectónico. Un ejemplo de la irrealidad, la del mito y la leyenda, en la que voluntariamente los creadores han situado su historia.



Este aspecto de antiguo, de viejo, de mito soñado y recordado, se extiende al modo en que se narra y al modo en que se describen los personajes. La estructura narrativa en sí es muy simple, casi inexistente, aplicable e intercambiable a otras historias distintas, de tradiciones diferentes, como suele ocurrir en los mitos. Introducción - llamada de los héroes - despedida de los amantes - aparición del enemigo - batalla - derrota - milagro - apoteosis. Algo narrado ya muchas veces, casi con el mismo tempo y peripecias, pero que el estilo elegido exige que sea así, para que sea reconocido y aceptado por el espectador como perteneciente a su herencia, su educación y su patrimonio. Una decisión completamente distinta de la praxis flashy de hoy en día, donde sólo interesa mostrar que se es absolutamente nuevo y novedoso, sin influencias, tradiciones o pasado.

Si simple y aparentemente ingenua es la línea narrativa, no lo es menos la presentación de los personajes. Al dibujo, bello y noble, individualizado, rico en colores, de los héroes rusos, de sus mujeres, de sus gráciles y elegantes monturas, representando lo mejor y más noble de un país que está consignado prematuramente a la muerte y la destrucción, se opone la negrura de las hordas de tártaros, trazados cada uno con el mismo diseño, como una masa infinita, inagotable, donde es imposible distinguir rasgos humanos y cuyas monturas son una extraña mezcla de lobo y caballo, tan peligrosas y despiadadas como los propios jinetes, una masa de la cual no se puede esperar compasión ni piedad, una masa de ideas y costumbres extrañas e incompresibles, que nunca podrán ser asumidas, que sólo busca la destrucción y aniquilación de lo que es distinto a ella.



Con esta descripción, el resultado de la batalla está decidido de antemano. Sólo queda al espectador ver como, a pesar de toda resistencia, a pesar de las hazañas de los héroes, las líneas de defensa son rotas, simplemente por el incontable número de los enemigos, porque por cada uno que abatan diez más saldrán al encuentro. Así, una tras otra, cada unidad es separada de las otras y disuelta en la marea enemiga que, como en un maremoto, arrastra y abate todo lo que se le opone. Así, uno tras otro, los héroes van cayendo, momento que, de forma simple pero no menos dramática y efectiva, se señala por que su dibujo es borrado por manchas de pintura que aparecen repentinamente en la pantalla.

Hasta que lo único que queda en el campo de batalla son los muertos propios, sin que nada pueda impedir que los invasores, la masa infinita e inextinguible cuyo número no ha sido reducido por la batalla, se derramen por los campos, ocupen las ciudades, profanen los lugares sagrados, dispongan a su capricho de lo que no es suyo.

Es entonces cuando sucede el milagro al que nos referíamos en la estructura narrativa, cuando ya no queda nada que pueda detener a los bárbaros, son las sombras de los caídos las que forman una última muralla, ante la cual el enemigo vacila, retrocede y se desvanece... para dejar paso al gozo y la alegría, la apoteosis, de unas gentes y unas tierras finalmente en paz.

Milagro y apoteosis, no lo olvidemos, que nunca tuvieron lugar en la larga y cruenta historia de Europa Oriental.

Nota: Resulta curioso comprobar como en apenas unos minutos, este corto consigue lo que Jackson y su El señor de los Anillos no lograron en ¿9 horas? (via)




"Secha pri Kerzhentse - The Battle of Kerzhenets" (1971) Directed by Ivan Ivanov-Vano and Yuri Norstein.




Based on the 1907 opera of Rimsky-Korsakov. The film is set to music by Rimsky-Korsakov and uses Russian frescoes and paintings from the 14th-16th centuries (which are animated using 2-dimensional stop motion animation).







The Adventures of Buratino (Priklyucheniya Buratino, 1959)

A. k. a. "The New Adventures of Pinocchio", es una adaptación de la famosa novela de Tolstoy (Aleksei, no el otro) "La llave de oro" (1936) que era una especie de plagio de la novela de Collodi. Hasta muy recientemente el personaje de Tolstoy, Buratino (Burattino, que significa marioneta o muñeco) era más famoso en los países del Este que el mismísimo Pinocho, siendo adaptado al cine en diversas ocasiones desde la década de los 30. La última versión data de 1975 y se vió en España.

Esta versión de Ivan Ivanov-vano y sus discípulos Dimitri Babichenko y Mikhail Botov es el único largometraje de animación realizado hasta la fecha. La animación es bastante buena, con el cuidado marca de fábrica de la Soyuzmultfilm en aquella época.(via)





"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 1/8



"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 2/8



"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 3/8



"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 4/8



"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 5/8




"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 6/8



"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 7/8



"Konyok-gorbunok -The Humpbacked Horse" (1976) 8/8



(Wikipedia, listado de sus películas.)